Cuando las familias enfrentan dificultades, los niños suelen verse profundamente afectados. Brindar cuidado y aliento durante las temporadas difíciles ayuda a crear estabilidad, restaura la confianza y construye bases más sólidas para el futuro.
El apoyo a las familias crea entornos donde los niños pueden crecer con esperanza, orientación y un sentido de seguridad.





















